Quimeras viajan por caminos idos.
Nunca llego navío.
Las arenas cabalgan en manos de niños.
Burbujas, sueños de un altar dibujan las manos cándidas.
Llego la lluvia y el canto amordazó las bocas.
Las gargantas tiñeron presagios desconocidos.
Se hicieron al camino juegos escondidos.
Prófugos fueron hombres sin sueños.
Las manos destilaron teoremas, fusas que el tiempo apago, y la vida, no enseño.
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